Paredes que se debilitan, puertas que no cierran, fisuras y otros índices pueden aparecer en su casa, oficina o departamento como consecuencia de los diversos impactos del cambio climático.
De hecho, los activos inmobiliarios son vulnerables a estos impactos, tales como el aumento del nivel del mar, aumento de la frecuencia y la gravedad de los desastres naturales; los cambios en los patrones de precipitación y los fenómenos meteorológicos extremos más frecuentes. Esta vulnerabilidad puede provocar daños físicos, reducir el valor de las propiedades, generar mayores costos de seguros y disminuir la demanda del mercado.
Para los bienes raíces costeros, el aumento del nivel del mar y las marejadas ciclónicas representan una amenaza significativa. A medida que aumenta el nivel del mar, las inundaciones costeras se vuelven más comunes, lo que daña la propiedad y la infraestructura. Además, la creciente intensidad de huracanes, tifones y otras tormentas puede causar daños importantes a los bienes raíces ubicados en zonas expuestas a estos fenómenos meteorológicos.
Los bienes raíces ubicados en zonas del interior también pueden verse afectados por los impactos del cambio climático, como el aumento de la frecuencia y la gravedad de los incendios forestales, la sequía y el calor extremo. Estos impactos pueden provocar daños físicos a edificios e infraestructuras, disminuir el valor de la propiedad y aumentar los costos de seguro.
Notemos también que la lluvia intensa golpea la superficie del suelo, descompone su estructura y puede arrastrar partículas de suelo, especialmente en áreas sin cobertura vegetal suficiente. Los cambios en los patrones de humedad pueden afectar la compactación del suelo. Por ejemplo, los suelos que pasan de ser muy secos a húmedos pueden volverse más susceptibles a la compactación, lo que incrementa su capacidad para retener agua y soportar las raíces de las plantas, pero también cambian su capacidad para sostener edificios y, con ello, provocan daños estructurales.
Además, el cambio climático puede afectar la disponibilidad y el costo de recursos, como el agua y la energía, lo que puede incidir significativamente en los costos de operación y mantenimiento de los activos inmobiliarios.
¡Ni modo! Para mitigar los riesgos asociados con el cambio climático, los desarrolladores inmobiliarios, los inversores y los dueños de activos fijos deben incorporar el riesgo climático en su proceso de toma de decisiones de inversión.
Prescripciones:
- Evaluar posibles impactos físicos y financieros del cambio climático en los activos inmobiliarios.
- Implementar medidas para reducir los riesgos asociados con el cambio climático, es decir, acciones preventivas y una mejor selección de sitios para las inversiones en activos fijos.
- Incorporar estrategias de adaptación climática en los planes de gestión de propiedades; se trata de procurar inversión que favorezca la adaptación de los edificios existentes.
Referencias:
Blog del Banco Interamericano de Desarrollo sobre el tema de los activos fijos y el cambio climático: https://blogs.iadb.org/sostenibilidad/es/edificios-vs-cambio-climatico-construyendo-adaptacion-y-mitigacion/
Informes globales de las Naciones Unidas sobre la construcción en un contexto de cambio climático: www.unep.org/es/resources/informe/informe-de-estado-global-sobre-los-edificios-y-la-construccion-2021
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