El envase puede influir en la decisión de compra tanto como otros atributos del producto. Su facilidad de apertura, diseño, tamaño y posibilidades de reciclaje forman parte de las expectativas de consumidores que buscan soluciones prácticas para su vida diaria. Este cambio plantea un reto para la industria de alimentos y bebidas: ofrecer presentaciones atractivas sin descuidar los costos y la eficiencia de sus operaciones.
Según datos de Mintel, el 54% de los consumidores de la generación Z y los millennials prioriza envases fáciles de almacenar, abrir y desechar. Además, el 52% señala que el diseño influye en sus decisiones de compra, mientras que el 70% estaría más dispuesto a adquirir un producto si cuenta con un envase personalizado.
Estas cifras muestran que la presentación no es un detalle menor. Para las marcas, significa responder a diferentes preferencias y momentos de consumo, pero también encontrar alternativas que funcionen durante la fabricación, el almacenamiento y la distribución.
Alejandro Nieto, director de Portafolio de Tetra Pak Andina, explica que trabajar con distintos formatos, tamaños y presentaciones permite adaptar los productos a diversos consumidores y canales comerciales. Esta flexibilidad puede lograrse sin necesidad de incorporar una nueva línea de producción para cada alternativa.
El desafío consiste en combinar una buena experiencia de uso con las necesidades operativas de la industria. Un envase debe proteger el alimento y facilitar su consumo, pero también contribuir a que el producto llegue a los puntos de venta de manera eficiente.
El cartón busca ganar espacio
La elección del material también forma parte de esta transformación. Los envases de cartón destacan por sus posibilidades para combinar protección del alimento, practicidad y eficiencia logística. Además, una investigación sobre consumidores encargada por Tetra Pak señala que el 43% percibe el cartón como el tipo de envase con mejores atributos ambientales frente a otras alternativas.
Sin embargo, la percepción ambiental no es el único factor que explica su interés para la industria. El espacio que ocupa un envase durante el almacenamiento y el transporte también puede influir en los costos de operación.
De acuerdo con Alejandro Nieto, los envases de cartón de Tetra Pak pueden almacenarse y transportarse utilizando alrededor del 10% del espacio requerido por otros formatos. Asimismo, permiten cargar hasta un 20% más de producto por pallet, una plataforma utilizada para agrupar y trasladar mercancías.
Estas características pueden ayudar a optimizar la distribución, especialmente en productos que se comercializan en grandes volúmenes. El efecto concreto dependerá de las condiciones de cada operación y de los formatos que se comparen.
Así, la innovación en envases ya no se limita a cambiar la apariencia de un producto. También implica evaluar cómo se utiliza, cuánto espacio ocupa y qué ventajas ofrece a lo largo de la cadena de suministro.
En un mercado donde los consumidores comparan cada vez más atributos antes de comprar, el envase se convierte en una variable estratégica. Para las empresas, el reto será encontrar soluciones que respondan a esas preferencias sin perder de vista la eficiencia y las necesidades de producción y distribución.

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