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Siete de cada diez profesionales advierten que sus empresas carecen de visibilidad sobre la calidad de sus datos fiscales

Fortalecer la gobernanza de los datos ya no es una opción, sino una necesidad para las empresas.

A medida que madura la digitalización tributaria y las autoridades fiscales fortalecen sus mecanismos de validación automatizada, el reto para las organizaciones deja de centrarse en la emisión de una factura electrónica. Hoy, la prioridad es garantizar la calidad de los datos en el cumplimiento fiscal, asegurando que la información que sustenta cada comprobante sea íntegra, consistente y pueda integrarse con todos los sistemas que intervienen en su validación y procesamiento.

No actualizar estos procesos puede derivar en rechazos automáticos, bloqueos operativos y una mayor exposición a fiscalizaciones de la SUNAT por inconsistencias en la información reportada. En la mayoría de los casos, el problema no radica en la emisión de los comprobantes, sino en errores en los datos de origen, que incrementan los costos operativos, las cargas administrativas y los riesgos de cumplimiento.

Durante 2026, la SUNAT impulsó cambios normativos que amplían significativamente su capacidad de fiscalización digital. Entre ellos destacan la incorporación de nuevos emisores electrónicos desde su inscripción en el RUC, el fortalecimiento del Sistema Integrado de Registros Electrónicos (SIRE), mayores exigencias para la Guía de Remisión Electrónica y la incorporación de documentos como el DAE-SEAE y el DOAE.

Además, la fiscalización ya no se limita a revisar cifras. También evalúa la arquitectura tecnológica, los sistemas contables y los procesos de facturación, por lo que resulta indispensable que la información sea consistente desde su origen.

“El cumplimiento fiscal digital ya no depende únicamente de generar una factura electrónica válida. Cada operación debe sostenerse sobre datos confiables, estandarizados y consistentes entre todos los sistemas que participan en el proceso”, explica Elizabeth Hernández Morales, Country Manager para Perú de ESTELA.

Una factura puede emitirse correctamente y, aun así, ser rechazada por las autoridades tributarias debido a diferencias entre sistemas, fallas en los datos maestros o registros que no cumplen los criterios establecidos. Discrepancias en la información del cliente, registros duplicados o catálogos desactualizados generan rechazos automáticos, retrasos administrativos y correcciones que afectan la continuidad de las operaciones.

El impacto va más allá del área tributaria. “Si un comprobante electrónico no supera los procesos de validación, el efecto inmediato aparece en cuentas por cobrar. Los ciclos de cobro se retrasan mientras se realizan correcciones y reemisiones, afectando finalmente el flujo de caja”, advierte Hernández Morales.

Algo similar ocurre con la Guía de Remisión Electrónica. Si presenta errores, el traslado de mercancías puede detenerse, exponiendo a la empresa a sanciones, decomisos e incluso a la pérdida de productos perecibles.

La necesidad de fortalecer la calidad de los datos es hoy un factor crítico. Según el informe Digital Transformation (DX) in Tax Compliance and Statutory Reporting, de Thomson Reuters, el 70% de los profesionales de impuestos indirectos considera que sus organizaciones no tienen suficiente visibilidad sobre la exactitud de los datos que utilizan.

Este resultado evidencia una brecha que afecta directamente el cumplimiento tributario y confirma que la calidad de la información es un componente estratégico para operar en un entorno cada vez más digital.

Para la especialista, las organizaciones deben fortalecer la gobernanza de sus datos para asegurar criterios uniformes de calidad, actualización y consistencia en todas las áreas. “Fortalecer la calidad y gobernanza de los datos permite reducir fricciones operativas y convertir el cumplimiento fiscal digital en una ventaja competitiva”, señala.

Prevenir el rechazo de un comprobante exige ir más allá de corregir errores una vez detectados. Requiere incorporar analítica, conciliación documental y validaciones que identifiquen inconsistencias antes de afectar la operación.

Entre las principales recomendaciones destacan mantener actualizados los datos maestros, estandarizar la información en toda la organización, sincronizar ERP, plataformas fiscales y sistemas administrativos, establecer controles permanentes de calidad, automatizar validaciones y actualizar de forma continua catálogos y registros.

Asimismo, Hernández Morales recomienda incorporar analítica documental para transformar grandes volúmenes de información fiscal en herramientas para la toma de decisiones. Centralizar, conciliar y analizar documentos desde plataformas en la nube permite integrar múltiples fuentes de información, reducir errores, disminuir costos y fortalecer el cumplimiento tributario.

Si la primera etapa de la digitalización fiscal sustituyó el papel por documentos electrónicos, hoy el desafío consiste en asegurar que toda la información circule entre los sistemas de forma automática, consistente y confiable. Emitir correctamente una factura es solo el primer paso. La ventaja competitiva surge cuando las organizaciones construyen procesos respaldados por datos de calidad y una gobernanza permanente.


Escrito por Calidad & Negocios

Revista

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