La inteligencia artificial está acelerando el desarrollo de software como nunca antes. Sin embargo, mientras las empresas buscan incorporar estas herramientas para ganar eficiencia, surge una pregunta clave: ¿qué tan confiables son las plataformas sobre las que se construye esa innovación?
La rapidez con la que hoy pueden desarrollarse aplicaciones gracias a la IA no garantiza que el software sea seguro, escalable o sostenible. Por ello, conocer cómo fue diseñado un sistema y cuál es su estado técnico se ha convertido en un paso indispensable antes de realizar nuevas inversiones o integrar tecnologías más avanzadas.
Frente a este escenario, Global S1 incorporó a su portafolio un servicio de auditoría y peritaje tecnológico de software, orientado a evaluar la calidad, seguridad y sostenibilidad de las plataformas que utilizan las organizaciones.
La iniciativa responde a una realidad cada vez más frecuente: empresas que operan con sistemas desarrollados hace varios años —o incluso creados recientemente con apoyo de inteligencia artificial— sin contar con un diagnóstico que les permita conocer su nivel de calidad, los riesgos asociados o las oportunidades de mejora.
“Cada vez vemos más organizaciones que desean modernizar sus plataformas sin conocer realmente la calidad del software sobre el que están construidas. Antes de invertir en nuevas funcionalidades, es fundamental saber si esa base es confiable y está preparada para evolucionar”, afirma Patricia Rioja Córdova, fundadora de Global S1.
Para ello, la empresa conformó un equipo multidisciplinario integrado por especialistas en arquitectura de software, inteligencia artificial, ciberseguridad y asesoría legal. Las evaluaciones abarcan aspectos como la arquitectura de la solución, la calidad del código, la ciberseguridad, la deuda técnica y la gobernanza tecnológica, con el objetivo de ofrecer un diagnóstico que facilite la toma de decisiones y reduzca riesgos.
Además de las auditorías, el servicio incluye peritajes tecnológicos que generan informes técnicos especializados para respaldar controversias contractuales, arbitrajes, litigios e investigaciones relacionadas con proyectos de desarrollo de software.
Según Rioja, el software ha dejado de ser únicamente una herramienta tecnológica para convertirse en un activo estratégico de las organizaciones. “Como cualquier activo, necesita ser evaluado periódicamente para identificar riesgos, proteger la información y definir el mejor camino para su evolución”, sostiene.
La compañía considera que la inteligencia artificial ofrece un importante potencial para impulsar la innovación y la productividad, siempre que su implementación esté acompañada por una estrategia de negocio, una arquitectura tecnológica sólida y mecanismos de control que garanticen la calidad y seguridad de las soluciones.
En un entorno donde la transformación digital avanza a gran velocidad, la capacidad de conocer el estado real de las plataformas tecnológicas se perfila como un factor determinante para reducir riesgos, optimizar inversiones y asegurar la continuidad de los negocios. Más que desarrollar software con mayor rapidez, el desafío para las organizaciones será construir soluciones confiables, preparadas para evolucionar y responder a las exigencias del mercado.

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