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Edificios inteligentes: cómo la tecnología transforma las ciudades

Menos consumo de energía, mayor seguridad y sistemas conectados son algunas de las ventajas que ofrecen las edificaciones preparadas para incorporar nuevas tecnologías.

Un edificio inteligente no es simplemente una construcción llena de cámaras, sensores y dispositivos conectados a internet. Su principal característica es que puede integrar la información de sus diferentes sistemas para mejorar la seguridad, reducir el consumo de energía y facilitar el funcionamiento de sus instalaciones.

Esta transformación abre nuevas oportunidades para modernizar las ciudades de América Latina. Sin embargo, todavía hay mucho camino por recorrer: menos del 3% de los edificios de la región cumple actualmente con el concepto de edificio inteligente, frente a cerca del 10% a nivel mundial, según datos difundidos por Panduit, empresa especializada en soluciones de conectividad, energía y redes.

Para avanzar, no basta con instalar equipos modernos. También se necesita una infraestructura que permita que todos los sistemas se comuniquen entre sí y pueda adaptarse a los cambios tecnológicos de los próximos años.

«Para que un edificio sea realmente inteligente, sus sistemas no pueden funcionar como islas», señala Juan Pablo Borray, gerente de Desarrollo de Negocios para el segmento empresarial de Panduit en América Latina.

Una red que conecta todo

En una edificación tradicional, la iluminación, las cámaras de seguridad, los controles de acceso y los sistemas de climatización pueden funcionar de manera independiente. En un edificio inteligente, estos componentes pueden integrarse para compartir información y facilitar su administración.

Por ejemplo, una red bien diseñada puede ayudar a controlar las luces según las necesidades de cada espacio, supervisar los accesos y detectar fallas en determinados equipos. Esto permite mejorar el uso de los recursos y responder con mayor rapidez ante posibles problemas.

Para lograrlo, la infraestructura debe considerar tanto las necesidades actuales como las futuras. Este aspecto es importante porque los sistemas de cableado pueden tener una vida útil de entre 15 y 20 años, o incluso más. Por ello, una instalación preparada para incorporar nuevas tecnologías puede evitar costosas modificaciones posteriores.

Otro desafío es llevar energía y conectividad a una cantidad cada vez mayor de dispositivos, como cámaras, puntos de acceso inalámbrico, pantallas y equipos de automatización.

Energía y conectividad a mayores distancias

Entre las tecnologías que contribuyen a resolver este desafío se encuentran los sistemas de alimentación eléctrica con gestión de fallas, conocidos como FMPS. Panduit señala que esta solución permite distribuir energía a distancias de hasta dos kilómetros para aplicaciones como videovigilancia, iluminación y redes inalámbricas.

Su arquitectura centralizada puede simplificar determinadas instalaciones y facilitar la supervisión de los sistemas eléctricos, además de contribuir a mejorar la continuidad de las operaciones.

Edificios que anticipan problemas

La integración de datos también permite incorporar herramientas de análisis e inteligencia artificial. Con ellas, una edificación puede identificar patrones de funcionamiento, detectar posibles fallas y anticipar necesidades de mantenimiento.

El objetivo es pasar de sistemas que solo conectan equipos a una infraestructura capaz de utilizar información para responder mejor a las necesidades de las personas y las organizaciones.

En ese escenario, los edificios inteligentes representan una oportunidad para modernizar las ciudades. El reto consiste en diseñar infraestructuras seguras, flexibles y preparadas para incorporar nuevas tecnologías sin tener que reconstruir toda su base cada vez que aparece una innovación.


Escrito por Calidad & Negocios

Revista

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