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IA, habilidades blandas y experiencia temprana: las nuevas reglas del empleo juvenil

La inteligencia artificial ya participa en más de la mitad de los procesos de reclutamiento y redefine el empleo, destacó Mirela Flores en programa especial de Calidad&Negocios conducido por el destacado economista Pablo Secada.

La inteligencia artificial dejó de ser una herramienta exclusiva del mundo tecnológico y ya redefine la manera en que las empresas reclutan, evalúan y contratan talento. Así lo advierte la psicóloga y especialista en gestión humana Mirela Flores, quien sostiene que más de la mitad de los procesos de selección ya incorporan IA, especialmente en el filtro curricular y la evaluación inicial de candidatos.

Uno de los hallazgos más relevantes es que la tecnología no solo revisa hojas de vida, sino que también ayuda a identificar competencias y diseñar entrevistas. Frente a ello, Flores plantea un mensaje claro: los jóvenes no deben competir contra la IA, sino complementar sus capacidades humanas con habilidades tecnológicas y de aprendizaje continuo.

Otro ángulo que rompe mitos es el peso real de la universidad. Aunque el bachillerato sigue siendo un requisito rígido en muchas compañías, la procedencia universitaria ya no tendría el nivel de influencia que tuvo años atrás. Para las áreas de recursos humanos, pesan cada vez más las competencias, la experiencia y la capacidad de adaptación.

En ese escenario, las llamadas “habilidades blandas” —comunicación, trabajo en equipo, adaptabilidad y aprendizaje permanente— emergen como activos decisivos. Según Flores, estas competencias no se adquieren solo en el aula, sino enfrentando experiencias reales de trabajo.

La especialista también destaca el valor estratégico de LinkedIn, especialmente para cargos medios y ejecutivos, donde muchas vacantes no llegan a publicarse y son cubiertas mediante redes de contacto o búsquedas directas de headhunters.
Finalmente, Flores propone un cambio cultural para los jóvenes: acercarse temprano al mercado laboral. Trabajos iniciales, prácticas y experiencias formativas —aunque no estén ligadas a la carrera— pueden convertirse en la diferencia decisiva al momento de competir por una oportunidad laboral.


Escrito por Calidad & Negocios

Revista

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