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Sistemas agroforestales elevan calidad del café hasta 8 toneladas por hectárea

Una agricultura realmente sostenible requiere integrar tecnología, biodiversidad y servicios básicos para las familias rurales. Crédito: Andina

Los agroecosistemas del Perú presentan una enorme diversidad estructural y funcional, pero enfrentan serias amenazas vinculadas al cambio climático, la erosión de suelos y el agotamiento de nutrientes. Así lo sostuvo el doctor Alberto Julca, profesor principal de la Universidad Nacional Agraria La Molina y especialista en producción vegetal tropical, durante un conversatorio organizado por la revista Calidad&Negocios.

Desde una mirada técnica, Julca señaló que los sistemas agroforestales, especialmente en cultivos como el café y el cacao, representan una estrategia inteligente y sostenible. “No se trata solo de sembrar sombra, sino de diseñar agroecosistemas eficientes. Necesitamos café con sombra, no sombra con café”, precisó, diferenciando entre parcelas balanceadas y otras donde la cobertura arbórea compite con el cultivo.

Destacó que el uso de leguminosas como Inga, por su capacidad de fijar nitrógeno, mejora la fertilidad de suelos pobres como los de la selva, y al mismo tiempo reduce el riesgo de erosión hídrica en laderas de alta pendiente. Además, estos sistemas contribuyen a mantener la biodiversidad y moderar los efectos del cambio climático, haciendo posible una agricultura más resiliente y de menor impacto ambiental.

El especialista hizo énfasis en que la sostenibilidad no debe limitarse al enfoque ecológico. “Debe incluir las dimensiones económica, social y ambiental. Si un caficultor no tiene acceso a salud, educación o servicios básicos, no podemos hablar de un sistema sostenible”, advirtió. Para lograr esto, propuso reforzar la infraestructura rural y la conectividad, sin las cuales el productor no podrá insertarse plenamente en mercados competitivos.

Julca también abordó el potencial de rotación de variedades en monocultivos permanentes, como alternativa para prevenir enfermedades, y valoró experiencias exitosas en la costa norte, donde los corredores biológicos se integran a cultivos intensivos, demostrando que los monocultivos no son intrínsecamente negativos si se gestionan técnicamente.

En cuanto al rol de la academia, criticó que la formación agronómica se enfoque solo en producción. “La agricultura empieza con la siembra, pero no termina con la cosecha: termina cuando el producto llega al consumidor. Hay que formar agrónomos con visión de cadena de valor”, sostuvo. También resaltó que los futuros profesionales deben aprender a diseñar y gestionar proyectos, especialmente en zonas tropicales donde los desafíos productivos, climáticos y sociales son mayores.

Como aporte concreto desde su institución, informó que la Universidad Agraria viene desarrollando investigaciones sobre caracterización de fincas, sostenibilidad en cafetales y nuevas variedades resistentes a la roya, como la Ovata, traída desde Brasil. Sin embargo, alertó que estos esfuerzos deben articularse con políticas públicas, mayor inversión en investigación y programas estables de formación técnica en el campo.

Las declaraciones del Dr. Alberto Julca se dieron en el programa conversatorio de Calidad&Negocios, conducido por Inés Carazo e Iván Mifflin, en una edición dedicada a los desafíos y oportunidades de la agricultura familiar peruana.


Escrito por Calidad & Negocios

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