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Cultura para exportar debe considerar certificaciones ISO 9001, ISO 14001, BPM, HACCP para competir en cadenas globales

La calidad y la innovación no son opcionales: son el estándar mínimo para existir en el mercado actual. Si el Estado no acompaña, desde el sector privado debemos construir esa plataforma, afirmó presidente del Comité de la Pequeña y Mediana Industria (COPEI) de la Sociedad Nacional de Industrias.

En el marco del programa Calidad & Negocios, José Luis Tovar —presidente del Comité de la Pequeña y Mediana Industria (COPEI) de la Sociedad Nacional de Industrias— ofreció un diagnóstico preciso sobre los desafíos que enfrentan las pymes industriales formales en el Perú para competir en un entorno cada vez más exigente. Su intervención giró en torno a tres ejes técnicos fundamentales: certificación de calidad, cumplimiento normativo internacional y acceso al financiamiento.

Tovar enfatizó que, aunque muchas pymes no exportan directamente, sí participan activamente en las cadenas de suministro de grandes empresas exportadoras, especialmente en sectores como la agroindustria, minería, pesca y manufactura. Esta posición estratégica exige cumplir con exigentes estándares globales, como las certificaciones ISO 9001, ISO 14001, BPM, HACCP, entre otras, así como con regulaciones ambientales y sanitarias alineadas —principalmente— con los marcos europeos, que dictan cerca de dos tercios de la regulación global.

“La pyme industrial formal que quiere ser parte de la cadena exportadora no puede operar con estándares locales: debe estar al nivel del mercado mundial”, precisó Tovar. No obstante, detalló que el marco normativo nacional para definir qué es una pyme es muy limitado comparado con otras economías. En el Perú, una pyme es aquella que factura hasta S/9 millones al año, mientras que en países como Argentina o EE. UU. ese umbral es varias veces mayor, y suele ajustarse al rubro económico y número de empleados. Esto restringe seriamente la capacidad de escalabilidad y acceso a tecnología.

Otro punto crítico abordado por Tovar fue el desfase en los plazos de pago, una barrera estructural al crecimiento. “Las pymes industriales acceden a créditos con tasas superiores al 20%, mientras sus clientes —en su mayoría empresas grandes— pagan a 90 o 120 días. Incluso el propio Estado figura entre los peores pagadores”. Este desbalance financiero convierte a las pymes en financiadoras forzadas del sistema productivo, a pesar de representar apenas el 5% del PBI, pero asumir el 30% del crédito privado nacional.

En respuesta a este entorno adverso, Tovar anunció la creación de centros de capacitación, asistencia tecnológica y apoyo legal promovidos por el COPEI y la Sociedad Nacional de Industrias, abiertos no solo a empresas afiliadas sino también a otras pymes formales. Estos centros contarán con asesoría para certificaciones, adecuación a normativas internacionales, y facilitarán el acceso a garantías mediante FOGAPI, así como potenciales líneas de crédito con COFIDE.

Frente a la caída de políticas públicas como “Compra MYPErú” o la eliminación de cuotas obligatorias de compras estatales para MYPES, Tovar fue categórico: “La calidad y la innovación no son opcionales: son el estándar mínimo para existir en el mercado actual. Si el Estado no acompaña, desde el sector privado debemos construir esa plataforma”.

Su intervención cerró con un mensaje de acción: las pymes industriales formales peruanas son pequeñas en escala, pero pueden ser grandes en competitividad si acceden a condiciones técnicas adecuadas para crecer. El reto —y la responsabilidad— es construir esos puentes hoy. El programa Calidad&Negocios se transmite todos los viernes a las 7 de la noche y tiene la conducción de Inés Carazo e Iván Mifflin.


Escrito por Calidad & Negocios

Revista

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