Con la llegada del verano, las edificaciones corporativas, industriales, educativas y comerciales enfrentan mayores exigencias operativas. El incremento de las temperaturas intensifica el uso de los sistemas de aire acondicionado, lo que vuelve indispensable reforzar las labores de mantenimiento para garantizar el confort de los usuarios, la salubridad de los ambientes y la continuidad de las operaciones.
Durante esta temporada, el mantenimiento preventivo adquiere un rol estratégico. La atención prioritaria a los sistemas de climatización debe complementarse con acciones orientadas a la limpieza, la calidad del aire y el estado general de la infraestructura. La revisión periódica de equipos, el recambio de filtros, la desinfección de espacios y la supervisión técnica especializada permiten optimizar el desempeño de las instalaciones, reducir riesgos operativos y prolongar la vida útil de los activos.
En ese sentido, una gestión adecuada del mantenimiento no solo contribuye a la eficiencia operativa, sino que también impacta directamente en el bienestar de las personas. “Un adecuado mantenimiento del aire acondicionado mejora la eficiencia energética y la calidad del aire interior, impactando directamente en la salud y productividad de las personas”, señala Yanet Pardo, gerente de Mantenimiento del Grupo EULEN Perú.
Con el objetivo de prevenir incidencias y asegurar el correcto funcionamiento de las instalaciones durante los meses de mayor demanda, se identifican cinco recomendaciones clave:
Primero, realizar mantenimiento periódico de los sistemas de aire acondicionado, incluyendo la limpieza de equipos, el cambio de filtros y la verificación de su funcionamiento, permite evitar fallas, optimizar el consumo energético y mantener una adecuada calidad del aire interior.
Segundo, reforzar la limpieza y desinfección de los espacios, ya que el calor y la humedad favorecen la proliferación de microorganismos, especialmente en zonas de alto tránsito y áreas comunes.
Tercero, controlar la calidad del aire interior mediante la limpieza y desinfección de ductos y equipos de climatización, lo que contribuye a reducir la presencia de polvo, alérgenos y otros contaminantes.
Cuarto, programar inspecciones periódicas de las instalaciones para detectar de manera oportuna sobrecargas, fugas o desgastes, evitando interrupciones del servicio y costos asociados a reparaciones de emergencia.
Quinto, apostar por una gestión integral del mantenimiento que articule climatización, saneamiento, limpieza y supervisión técnica, favoreciendo una operación más eficiente y ordenada durante el verano.
Finalmente, desde una perspectiva preventiva y de sostenibilidad operativa, la correcta gestión del mantenimiento resulta determinante. “La correcta gestión del mantenimiento incide directamente en la calidad de los espacios, el bienestar de las personas y la continuidad de las actividades que se desarrollan en ellos”, concluyó Pardo.






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