Durante el III Foro de Cacao Fairtrade en América Latina y el Caribe, realizado en el Salón del Cacao y Chocolate en Lima, Luis Suárez, secretario ejecutivo de la Coordinadora Nacional de Pequeños Productores de Comercio Justo del Perú (CNCJ-Perú), expuso los avances y desafíos que enfrenta el movimiento del comercio justo en el país, con énfasis en la cadena del cacao.
Actualmente, el Perú cuenta con más de 270 organizaciones vinculadas al sistema de comercio justo, de las cuales 40 están certificadas en cacao. Estas últimas reúnen a aproximadamente 10,000 familias productoras que acceden a precios mínimos internacionales y a un incentivo adicional —conocido como prima Fairtrade— que se destina a inversiones en salud, educación, servicios básicos y mejoras organizacionales.
Suárez explicó que el modelo no solo busca una retribución económica justa, sino que exige prácticas democráticas internas, sostenibilidad ambiental y condiciones laborales dignas. “El comercio justo garantiza un sistema de trabajo basado en buenas prácticas, que distingue claramente a los productores organizados frente a los que no lo están”, señaló. En este contexto, indicó que el cacao ocupa el segundo lugar en volumen y relevancia dentro de las cadenas certificadas, después del café.
Uno de los logros destacados fue la participación de productores peruanos en concursos internacionales en Italia y Francia, donde obtuvieron premios por la calidad de su cacao. Sin embargo, advirtió que estos reconocimientos no han sido debidamente difundidos a nivel nacional. “Hemos tenido calificaciones sobresalientes en el extranjero, pero nos falta visibilidad local sobre los logros de nuestros productores”, precisó.
Entre los retos urgentes mencionó la necesidad de fortalecer la fidelización de los productores hacia sus organizaciones frente a la competencia desleal de compradores informales (coyotes), así como de mejorar la gobernanza interna. Suárez subrayó también que el cambio climático representa el desafío estructural más complejo. “La variabilidad climática ya está afectando directamente los cultivos, y se requieren políticas públicas que acompañen a los pequeños productores con medidas concretas”, sostuvo.
Finalmente, expresó preocupación por las exigencias de la normativa europea sobre productos libres de deforestación, señalando que estas cargas regulatorias recaen desproporcionadamente sobre los productores. “Se exige reforestación, pero se sigue permitiendo el uso y venta de químicos como el glifosato. Necesitamos coherencia y apoyo técnico real”, indicó.
Las declaraciones fueron brindadas durante el programa Calidad & Negocios, conducido por Inés Carazo e Iván Mifflin, en una edición especial transmitida desde el Salón del Cacao y Chocolate en Lima.

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