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Síndrome del impostor: el enemigo silencioso del desarrollo profesional

Esta condición emocional puede frenar el crecimiento profesional de los colaboradores si no se identifica y gestiona adecuadamente.

¿Alguna vez has sentido que no merecías tu cargo o que tus logros no se deben realmente a tu talento? Esa sensación tiene nombre: síndrome del impostor. Aunque no se considera un trastorno clínico, impacta negativamente en la salud emocional de muchos profesionales y puede limitar seriamente su desarrollo dentro de una organización.

Un estudio realizado por LHH DBM Perú en 2023 reveló que el 62% de los trabajadores peruanos ha experimentado pensamientos relacionados con este síndrome en algún momento de su carrera. Esto incluye sentir que no están preparados para asumir nuevos retos, minimizar sus logros o vivir con el temor constante de ser “descubiertos” como un fraude profesional.

“El síndrome del impostor puede traducirse en inseguridad, miedo al fracaso y resistencia a asumir nuevos desafíos. Es un enemigo silencioso del desarrollo profesional, porque impide que las personas reconozcan su valor y se proyecten con confianza en sus organizaciones”, señala Giancarlo Ameghino, Gerente de Gestión y Desarrollo Humano del Grupo Crosland.

¿Cómo identificar el síndrome del impostor?
Aunque sus manifestaciones pueden variar en cada persona, algunas señales comunes son:

– Creer que el éxito se debe a la suerte o factores externos.

– Sentir que no se es tan competente como los demás piensan.

– Tener dificultades para aceptar elogios o reconocimientos.

– Evitar postular a promociones o asumir nuevos desafíos por miedo a “no estar a la altura”.

Recomendaciones para superarlo

Según el equipo de Desarrollo Humano del Grupo Crosland, este síndrome puede gestionarse con estrategias personales y acompañamiento adecuado. Algunas claves son:

1. Reconocer lo que sientes: Aceptar que atraviesas este proceso es el primer paso. No es una señal de debilidad, sino una respuesta emocional común.

2. Revisar tus logros: Llevar un registro de tus avances y metas cumplidas te ayuda a tener una visión objetiva de tu desempeño.

3. Evitar comparaciones constantes: Cada trayectoria profesional es distinta. Compararte solo incrementa la ansiedad.

4. Buscar retroalimentación sincera: Escuchar a jefes o colegas de confianza puede ayudarte a obtener una perspectiva más equilibrada.

5. Invertir en tu bienestar emocional: Participar en programas de desarrollo personal, liderazgo o coaching puede fortalecer tu seguridad y autoestima.

“Superar el síndrome del impostor no significa eliminar todas las dudas, sino aprender a gestionarlas para que no limiten nuestras decisiones. El entorno también importa: los líderes tienen el reto de construir culturas laborales que valoren el esfuerzo y fomenten la autoconfianza”, añade Ameghino.

El síndrome del impostor no solo afecta al individuo, sino también al rendimiento general de los equipos. Por eso, las organizaciones que promueven una cultura basada en la confianza, el reconocimiento y el aprendizaje continuo pueden ser grandes aliadas para prevenir este fenómeno.


Escrito por Calidad & Negocios

Revista

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