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Sin laboratorios en el país, todo análisis y certificación se centraliza en Lima


Actualmente, la mayoría de regiones del Perú carece de laboratorios locales de análisis y certificación para productos como café, cacao o recursos hidrobiológicos. Esta limitación contrasta con lo que ocurre en las grandes ciudades, donde sí existen las condiciones para que productores y cooperativas accedan a servicios que les permiten cumplir con los estándares de calidad exigidos por los mercados nacional e internacional, advirtió Bartolomé Rojas, especialista en tecnología e innovación con amplia experiencia en desarrollo rural.

Durante su intervención, en el programa Calidad&Negocios, Rojas alertó que muchas tecnologías son instaladas por programas públicos sin procesos previos de validación ni acompañamiento técnico posterior. “Se entregan equipos, pero no se mide su impacto ni se evalúa si la tecnología es adecuada al entorno productivo o al ecosistema local”, explicó. En Piura, por ejemplo, varias iniciativas públicas han distribuido activos productivos a organizaciones sin criterios técnicos ni articulación con las cadenas de valor.

El especialista también señaló que, pese a contar con recursos del canon, muchas universidades regionales no han impulsado incubadoras ni centros de transferencia tecnológica. A esto se suma la baja participación de institutos de educación técnica en espacios de planificación territorial, lo que impide articular formación con las verdaderas necesidades del sector productivo.

Según Rojas, la experiencia desarrollada en Cajamarca con la Plataforma Multiactor del Café, entre 2015 y 2020, permitió consolidar una estructura de diálogo público-privado que impulsó mejoras concretas en productividad y calidad. Esta experiencia, basada en cooperación entre municipios, universidades, cooperativas y organismos de cooperación, podría replicarse en otras regiones con ajustes locales.

El reto –señaló– no es solo introducir tecnología, sino asegurar que sea útil, sostenible y transferida con respaldo técnico. Además, remarcó que instrumentos como ProCompite o Agroideas deben complementarse con asistencia técnica permanente y validación en campo, para evitar que los productores adopten soluciones que no se adaptan a su realidad.

Estas declaraciones fueron realizadas durante el programa Calidad&Negocios, conducido por Inés Carazo e Iván Mifflin, en una edición dedicada a los desafíos de la ciencia, la tecnología y la innovación desde los territorios.


Escrito por Calidad & Negocios

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