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Producción nacional de café cae 35% y 250 cooperativas enfrentan crisis de relevo generacional


El modelo cooperativo cafetalero en el Perú atraviesa una etapa crítica de transformación. Así lo expresó Jhonny Galloso, gerente de la Cooperativa Agraria Cafetalera Huadquiña Ltda. y consultor en agronegocios, quien sostuvo que la asociatividad ha sido clave para sostener y posicionar la producción cafetalera nacional, pese a la ausencia histórica de políticas públicas estructurales. Galloso participó en un reciente conversatorio sobre agricultura sostenible, organizado por la plataforma Calidad&Negocios, donde compartió sus reflexiones junto a destacados expertos del sector.

Según el especialista, la cooperativa moderna en el Perú ha evolucionado en tres modelos: el tradicional, nacido del impulso directo de los productores; el inclusivo, promovido por emprendedores sociales; y el exclusivo, impulsado por agentes externos sin real compromiso con el bienestar del productor. En cualquiera de sus variantes, lo determinante —señaló— es la capacidad de gestión técnica y social que permita a las organizaciones cooperativas no solo sobrevivir, sino crecer con sostenibilidad y propósito.

Uno de los principales retos identificados por Galloso es la necesidad de fortalecer las capacidades de gestión interna. En muchos casos, las cooperativas elaboran planes estratégicos que quedan archivados, sin seguimiento ni evaluación, lo que genera estancamiento. Para él, la solución radica en una planificación efectiva que combine control de costos, procesos eficientes y educación cooperativa desde las escuelas hasta las universidades. “El cooperativismo no debe ser un tema periférico en la formación académica, sino una apuesta por una economía con rostro humano”, subrayó.

La otra gran preocupación es el relevo generacional. La mayoría de los socios actuales supera los 60 años, mientras que los jóvenes migran a la ciudad en busca de empleos más rentables. Galloso propone un enfoque integral que combine incentivos estatales, formación en liderazgo y transmisión de conocimiento entre generaciones. “Si no volvemos al campo con una nueva mentalidad, la agricultura familiar va camino al abandono”, advirtió.

Respecto a los desafíos de acceso a mercados internacionales, hizo énfasis en las nuevas exigencias como la normativa EUDR de la Unión Europea, que obliga a demostrar que el café exportado está libre de deforestación. Esto implica georreferenciación precisa, gestión del entorno y adecuación de las fincas, lo que genera sobrecostos y presión técnica sobre las cooperativas. Pese a ello, Galloso considera que es una oportunidad para profesionalizar aún más la cadena productiva y hacerla ambientalmente responsable.

La variabilidad climática también preocupa. En el último año, la producción cafetalera cayó 35%, generando incumplimientos contractuales y riesgo financiero para muchas cooperativas. Frente a esto, Galloso pide al Estado crear programas similares al modelo colombiano de emprendimiento rural juvenil, combinando asistencia técnica, caminos, financiamiento y tecnología como drones y agricultura de precisión.

Las declaraciones de Jhonny Galloso fueron recogidas en el programa conversatorio de Calidad&Negocios, conducido por Inés Carazo e Iván Mifflin, en una edición especial dedicada al Día del Campesino. El espacio reunió también a Alberto Julca, docente e investigador de la Universidad Nacional Agraria La Molina, y a Lorenzo Castillo, gerente de la Junta Nacional del Café, en un diálogo técnico orientado a proponer reformas estructurales para una agricultura familiar más productiva, sostenible e inclusiva.


Escrito por Calidad & Negocios

Revista

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