El costo total de propiedad (TCO) de los vehículos corporativos registró un incremento acumulado del 32% entre 2020 y 2026, según un análisis del Arval Mobility Observatory, centro de investigación de Arval, compañía especializada en renting y gestión de flotas vehiculares, perteneciente al grupo BNP Paribas y presente en el Perú desde hace más de 20 años.
El estudio analiza cómo los cambios geopolíticos y económicos afectan los gastos que implica tener y operar un vehículo en Europa. El incremento no responde a un solo motivo, sino a tres factores principales: el precio de la energía, los gastos de mantenimiento, reparaciones, neumáticos y seguros, y los costos de financiamiento. Este escenario se desarrolla en un contexto de inflación anual del 5%.
El impacto alcanza tanto a las empresas que administran flotas de diez vehículos como a las que cuentan con cientos de unidades. También ofrece una referencia para los propietarios particulares, porque mantener un automóvil implica mucho más que pagar su precio de compra.
“El TCO no es solo lo que se paga al comprar o financiar un auto. Es todo lo que cuesta tenerlo rodando en la calle”, explicó Héctor Flores, gerente comercial y de Marketing de Arval Perú. El ejecutivo señaló que este cálculo incluye combustible, servicios, mantenimiento, asistencia técnica y el costo del dinero invertido. Por ello, considera necesario revisar las decisiones que permitan mantener la operación de los vehículos de manera eficiente.
¿Qué conviene: gasolina, diésel o electricidad?
No existe una única respuesta. La elección depende del uso que tendrá el vehículo y de los gastos que genere durante su vida útil.
Los automóviles a gasolina y diésel están más expuestos a las variaciones del precio de los combustibles. Cuando sube el petróleo, también aumentan sus costos de operación.
En los vehículos eléctricos, el análisis debe considerar especialmente el costo de la energía y el financiamiento. También importa dónde se realiza la carga. Una empresa que instala sus propios puntos de recarga puede tener gastos diferentes a otra que utiliza estaciones públicas.
El informe presenta un ejemplo en Europa: una empresa con 500 vehículos de pasajeros que adopte una estrategia de electrificación acelerada podría obtener un ahorro estimado de entre 157.000 y 217.000 euros frente a mantener una flota convencional.
En Perú, la demanda de vehículos con energías alternativas también muestra avances. Flores señala que, según el reporte de la Asociación Automotriz del Perú, al cierre de septiembre se habían vendido más de 30.000 unidades de estos modelos en lo que va del año.
Cinco medidas para controlar los gastos
De cara al 2027, el análisis plantea cinco acciones para administrar mejor los costos de una flota: controlar el consumo de energía y planificar la carga de los vehículos eléctricos; combinar distintas tecnologías según las necesidades de cada operación; elegir unidades de acuerdo con el uso real que tendrán; revisar periódicamente los seguros y establecer el momento adecuado para renovar los vehículos.
Sobre este último punto, Flores advierte que reemplazar una unidad demasiado pronto o prolongar su uso más de lo conveniente también genera costos que muchas empresas no calculan con precisión.
Otra alternativa es el renting o leasing operativo, que permite utilizar vehículos mediante una cuota mensual que incluye servicios como mantenimiento, reparaciones, neumáticos, revisión técnica, seguro y asistencia. De esta manera, las empresas pueden organizar mejor sus presupuestos y reducir los gastos imprevistos y la gestión de varios proveedores.
Al finalizar el contrato, además, no necesitan ocuparse de vender un vehículo usado ni asumir los costos asociados a su depreciación.
Con un costo total de propiedad que ha aumentado más de 30% en seis años, conocer cuánto cuesta realmente mantener un vehículo se convierte en una herramienta importante para tomar decisiones de inversión, operación y presupuesto.

GIPHY App Key not set. Please check settings